Bruno

Y mi cuerpo tiembla cuando el viento
colorea la llama que por ti desprende,
hace bloques a lo lejos y se escapa,
y la pausa hecha de noche aparece.

Paso por el día en ti y luego nada,
esperando llenar lo que despliegas,
nada me consuela este bruno deseo,
la oscuridad tuya de blanca arena.

Pensar en ti despierta mi hombría
en cualquier parte, y cualquier razón,
se deshace en mis manos a la manera

que las horas me prestan su umbría
postura donde mi cabeza inventa amor
y subo al cielo como me tumba la tierra.