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Bruno Y mi cuerpo tiembla cuando el viento colorea la llama que por ti desprende, hace bloques a lo lejos y se escapa, y la pausa hecha de noche aparece. Paso por el día en ti y luego nada, esperando llenar lo que despliegas, nada me consuela este bruno deseo, la oscuridad tuya de blanca arena. Pensar en ti despierta mi hombría en cualquier parte, y cualquier razón, se deshace en mis manos a la manera que las horas me prestan su umbría postura donde mi cabeza inventa amor y subo al cielo como me tumba la tierra.
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