Fruto de la excitación


Fruto de la excitación
cayeron al suelo las formalidades,
tiempo para la ternura,
tiempo para la no ternura;
luego vinieron al pelo
los labios poseídos,
las horas para escribirte
que no fuiste una más,
que después de ti
nada antes de ti retuvo
ya la memoria
que conocí después de ti
el grave hastío de la soledad,
es decir,
estar rodeado del mundo
y entre todas las gentes
no encontrar tus ojos.