Amando a la luna


Pero él se conmueve sin aviso,
y como una hoja, el mar,
libra sus combates
donde nadie limita su justicia;

mar en azul destemplanza,
mar que eres hoy
el único mar que hoy serás,
y sólo hoy, con tus brazos de hoy,

te fundirás siendo los dos mares
bellísimos que a lo lejos prestarás
a mis ojos en horizontal,
y yo mañana sentiré nostalgia,

sólo un poco,
porque sé que me sorprenderás
de nuevo como cada día.
Mas yo también cambiaré

con el movimiento primitivo
de la brisa y la sal de las manos,
al compás de la luna a medio fabricar
envuelta en su diáfana arquitectura;

pensaré que ayer -aún hoy-
te vi, mar, en los rostros del mundo
y que luego hiciste el amor
con la mansa señora.