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Amando a la luna Pero él se conmueve sin aviso, y como una hoja, el mar, libra sus combates donde nadie limita su justicia; mar en azul destemplanza, mar que eres hoy el único mar que hoy serás, y sólo hoy, con tus brazos de hoy, te fundirás siendo los dos mares bellísimos que a lo lejos prestarás a mis ojos en horizontal, y yo mañana sentiré nostalgia, sólo un poco, porque sé que me sorprenderás de nuevo como cada día. Mas yo también cambiaré con el movimiento primitivo de la brisa y la sal de las manos, al compás de la luna a medio fabricar envuelta en su diáfana arquitectura; pensaré que ayer -aún hoy- te vi, mar, en los rostros del mundo y que luego hiciste el amor con la mansa señora.
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