Que la mar escriba
¡Dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
¿Qué diría la mar si el mar escribiera?
La mar ¡la mar! lengua desenterrada,
arpegio sonoro, lágrima en el tiempo
¿qué tienes, mar? tiembla tu aliento
y en la noche la música que derramas.
De azul y de blanco, de gris la perla
¡Dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
Tu aroma, que baila al son del viento,
tempranamente a la puerta de casa
vendrá a estrenar el día, rota el alba
y con la noche volverás a los versos.
¡Dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
¿Qué diría la mar si el mar dijera?
Inmensa en el sollado de las playas,
más aún, en el campo de los lamentos,
todavía más, allí donde te besa el cielo,
eres el color grave que jamás se apaga.
Blanqueada en azul, tan gris, tan perla
¡dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
Hablamos los dos con un hondo silencio
¡mar! ¡mar! cincel de olas que graban
tu sonido más puro que se lleva el agua
pero nunca en la caracola está muerto
¡Dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
¿Qué escribiría si la mar escribiera?
Oasis de blanca sal por nadie ignorada
¡ya viene la mar con las claras al pueblo!
repasas, curas y sueldas cada cuerpo
con tu perfil de blanca sal enamorada.
Azulando en blanco, grisáceo de perla
¡dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
Te traigo mi amante en tierra al vuelo
para que le pintes la boca con el nácar
divino de tu vientre -yo no quiero nada-
¡mar! ¡mar! ya me das lo que quiero.
¿Qué escribirías, mar, si escribieras?
Habla de ella desnuda en ti y bonita
¡dejad a la mar! ¡que la mar escriba!
tan azul, tan blanca, tan gris, tan perla.
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